Epidemia ideológica regional


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Ningún otro país en la región, con excepción de Cuba, ha sufrido con mayor intensidad que Chile las consecuencias del socialismo de cepa proletaria y militante. “Allende hizo un mal gobierno y cayó por debilidades de él y de su gente”, afirmó en “El País” Patricio Aylwin, el primero de cuatro Presidentes concertacionistas.

Corría el  año 1989 y Queen cantaba su ya clásico “I want it all and I want it now!”  Chile culminaba una década creciendo un 5% per cápita como promedio anual. Al ocaso de Pinochet, los chilenos retomaban la democracia  llenos de optimismo. En el curso de cinco décadas, Chile pasó del abismo económico y de un quiebre institucional, al crecimiento con estabilidad y democracia. A diferencia de Argentina, nadie podría cuestionar el rotundo éxito económico de su modelo liberal.

La pregunta que flota en el aire es si estas elecciones que se avecinan, son o no cualitativamente distintas a todas las anteriores. Dos coaliciones, alternándose en el poder, mantuvieron el rumbo en las últimas tres décadas. Pero la vieja Concertación pasó a auto-denominarse “Nueva Mayoría”, para incorporar ahora al Partido Comunista en un rol programático de gran ponderación.

Al efecto, el nuevo ícono del PC, Camila Vallejo, dirigente estudiantil y candidata a diputada, declaró: “Debemos recalcar…  que nos reconocemos parte de todos aquellos que hoy entienden, analizan y acusan las responsabilidades de la gestión de los gobiernos de la concertación en muchos de los problemas que nos pesan en nuestra sociedad actual, y se han propuesto como horizonte superar este modelo socioeconómico y construir una sociedad verdaderamente democrática.”  La Nueva Mayoría hace del “cambio” el núcleo de su campaña. Cambio que repudia el pasado construido por la gran mayoría de los políticos de la antigua Concertación. Rafael Correa, Presidente de Ecuador, lo dice con elocuencia: Todos esos sistemas están siendo derrotados… La noche neoliberal está siendo superada…!”

Fernando Atria, abogado constitucionalista, miembro del equipo de trabajo “Nueva Constitución” de Bachelet, declara: “El problema constitucional chileno es algo que tendrá que resolverse por las buenas o por las malas, pero tener un régimen (…) con todos estos vetos para la derecha de los cuales la derecha no se va a desprender, es simplemente inestable.” Lo que para Atria es veto, para un alto porcentaje de chilenos es garantía de estabilidad. Evo, con mas descaro, glosa la misma idea: “Por encima de lo jurídico, es lo político (…) cuando algún jurista me dice: Evo, te estás equivocando jurídicamente, eso que estás haciendo es ilegal, bueno, yo le meto por más que sea ilegal. Después les digo a los abogados: si es ilegal, legalicen ustedes, ¿para qué han estudiado?”

La candidata Bachelet declara: “Muy prontamente convocaré un grupo de especialistas para la generación tanto de un modelo de nueva Constitución, como para evaluar las opciones que permitan que esto sea una realidad.” Cuando habla de corregir el modelo, ¿en qué está pensando? En que requerimos revisar todos los elementos del modelo de desarrollo que no han permitido que Chile crezca armónicamente, desde el punto de vista de los individuos, la economía, y del medio ambiente. Creo que los chilenos no están contentos con el modelo de desarrollo actual, que permite tremendas asimetrías. Esto es parte de lo que analizaremos y le propondremos al país”. Bachelet – en muchas materias – rehúye las definiciones, creando a su vez expectativas de cambio inéditas en un candidato de la vieja Concertación. Considerando un 44% de intenciones de voto a su favor, la ambigüedad no reviste importancia.

¿Por qué este país, ordenado y prolijo, podría estar dispuesto a tirar todo por la borda, en pos de una ex Presidenta que no lo hizo bien, y que ahora como Nueva Mayoría promete un giro de 180 grados? Aparentemente los chilenos confían en que ella sabrá qué es lo mejor para dosificar los cambios. Para acunarlos y devolverles la tranquilidad. Mama will keep baby cosy and warm, Mamma’s gonna keep baby healthy and clean. Ooooh Babe … You’ll always be a baby to me. (The Wall, Pink Floyd, 1979).

Los cambios radicales se dan en países sumidos en crisis prolongadas, con instituciones desgastadas y sin una oposición significativa. No obstante, al finalizar el Gobierno de Piñera – cuyo déficit político ya es un lugar común – Chile luce los mejores indicadores económicos de los últimos 15 años, tal vez instalando la idea de que para estos efectos ya no importa quién gobierna.

Las generaciones nacidas después del 90 no conocieron la inestabilidad, no son fáciles de satisfacer y saben cómo tomarse la calle. Habituados a lo inmediato y a sus “derechos”, lo quieren todo y lo quieren ahora. ¿Podrá Michelle evitar la ruptura del modelo y simultáneamente calmar a sus hijos más impacientes? Su inmensa popularidad podría señalar el fin del actual ciclo económico y politico. Mother, did it need to be so high…

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